Hellinger: Cierren los ojos, miren a la vida de ustedes y a los trabajos que en la vida ya tuvieron, muchos tipos de trabajos. Fáciles y difíciles y cada trabajo les regaló algo especial, con todo trabajo hemos crecido.
Ahora miramos a cada unos de nuestros trabajos, uno trás otro y les decimos “gracias, tomo lo que tu me has dado y transmitido, lo que tu me has dado es una plenitud, ustedes mis muchos trabajos me han hecho rico, vivo, capaz de hacer muchas cosas en especial capaz para amar”.



